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25 may 2009

Televisión entretenida: puro cuento

Por Sebastián Montecino / La Nación

No TV


La televisión hace rato que se sacó esa careta pintada en las cumbres intelectuales. Nada de andar educando, eso es para padres y profesores. Tampoco con eso de la política, que baja el rating. ¿Cultura? Bueno cultura puede ser cualquier cosa, incluso un rosario de chuchadas en horario infantil. Acaso los niños no tienen derecho a aprender el correcto uso de los chilenismos más conspicuos.

Que hay mucha violencia en la pantalla. Pues qué esperaba: somos una sociedad violenta, construida sobre el miedo y la angustia. Una amenaza, real o inventada, vale más que una estrella de sueldo millonario, es más productiva y no exige privilegios, ni negociaciones.

Que la televisión es puro sexo y erotismo. Sí claro. Pero ni "Yingo", ni "1810" han inventado nada y el pene, la vulva y el vientre han sido utilizados por la publicidad desde el principio de los medios. Por algo lo que más buscamos los chilenos en internet es pornografía. Por algo el vendedor de películas piratas del paseo Ahumada maneja más de la mitad de su stock bajo el rótulo de triple X.

Pero no disfracemos de seda al mono, que mono se queda. Eso de que la tele es entretención, es puro cuento. El divertimento es la excusa para la comercialización y el consumo. Sí, hay sexo en la tele, pero es sexo utilitario, del que vende pastas de dientes, perfumes y desodorantes. Ni los chilenos somos más liberados por "Infieles", ni menos pederastas por los reportajes de "Contacto". Pero seguimos consumiendo, ordenadamente, como niños buenos y temerosos de sus padres.

En fin. Lo que la lleva ahora es vender y vender bien. Los que han entendido eso y lo han asumido con convencimiento libre de cinismos son los que ganan plata a manos llenas. Miran para atrás a los que quieren, pero no pueden, a los que lidian con escrúpulos excesivos, a los que pelean día a día con líneas editoriales trasnochadas y a los que todavía responden a la lógica impuesta desde la torre de marfil de la irrealidad. La tele rentable es pragmática, comercial y regida por el principio de la utilidad.

La industria de la televisión jamás ha prestado de manera consistente un servicio al pueblo que la ve, pues está elaborada desde las elites políticas, morales y económicas y responde a sus propios intereses. En algún momento llegué a pensar que era un reflejo algo burdo de lo que somos. Ahora entiendo que la caricatura está aún más deformada. La televisión es un reflejo más o menos fiel de lo que las élites creen que quiere su pueblo. El resto, es paja molida.

29 mar 2009

“Administran TVN como una fábrica de salchichas”

Faride Zerán Chelech, ex consejera del canal público
El terremoto de la salida de Vicente Sabatini y Pablo Ávila destapó las angustias que vive el canal de todos. A medio filo entre el éxito del mercado y la misión de hacer televisión pública, los últimos fracasos en la batalla del rating han llevado a la estación a la cola del pelotón. Pero la académica y Premio Nacional de Periodismo exculpa a los profesionales echados y apunta al modelo y al gatopardismo.

Explicados como "cambios organizacionales" en el lenguaje corporativo de la estación, la remoción de sus cargos de tres altos ejecutivos de Televisión Nacional Vicente Sabatini, director de Programación; Pablo Ávila, director de Producción de Contenidos; y de Cecilia Stoltze, gerente de Planificación son uno de los más resonantes golpes de timón que se han dado en la estación durante los casi cinco años de gestión del actual director ejecutivo, Daniel Fernández.

Sabatini y Ávila eran dos de los hombres fuertes, poderosos y temidos, con una larga carrera en la estación y que habían sido cabezas pensantes de la estrategia de TVN en un tiempo en el que la imaginería colectiva sigue situando a TVN en la cabeza de las preferencias populares, pero que en la puerca realidad de los indicadores de audiencia lo llevan a la cola: el canal comenzó el año en el cuarto lugar en el promedio de sintonía mensual, superado por competidores que hace algunos años apenas aspiraban a mirarle de cerca las espaldas.

Para reflexionar sobre esta crisis que lacera el alma de TVN, y que la tentación exitista de la sociedad del rendimiento reduce a simples números, consultamos a Faride Zerán, la periodista que entre 2000 y 2004, como parte del directorio de la estación, se transformó en un dolor de cabeza para los intentos de imponer en el canal los dictados de lo políticamente correcto.

Premio Nacional de Periodismo en 2007 y académica de la Universidad de Chile donde dirige el Instituto de la Comunicación e Imagen y dicta la cátedra de Ética y Tratamientos Periodísticos Zerán quien acaba de publicar su último libro, "Las cartas sobre la mesa", una selección de 40 entrevistas publicadas en la revista "Rocinante", que ella misma fundó y dirigió apunta su mirada a lo que considera un extravío en la misión de la televisión pública.

-¿Qué lecturas te sugieren la salida de Sabatini y Ávila? ¿Crees que efectivamente se trata de la mayor crisis que ha sufrido TVN en muchos años?

-No es un tema de nombres, sino de líneas, de políticas y de contenido de la televisión pública. Sabatini y Ávila pueden ser excelentes profesionales, pero el punto es que son parte de un sistema que administra la televisión pública como si fuera una fábrica salchichas, donde las utilidades y el rating mandan. Entonces, cuando bajan las utilidades y el rating, bajan también las acciones de algunos profesionales, en una dinámica en la que no se cuestiona el modelo de televisión pública ni se intenta innovar en nuevos formatos, en nuevos lenguajes y en otros contenidos.

-¿Cuál es tu interpretación de estos cambios?

-No quiero referirme específicamente a estos profesionales, sino al tipo de televisión que tenemos. El hecho de que cambien los equipos pero se mantengan las políticas te indica que es irrelevante quién esté, o quien reemplace a quien.

-TVN está en su peor momento de audiencias, ocupando el cuarto puesto entre los canales de televisión abierta. ¿Crees que estas mediciones deben ser consideradas válidas para el canal público?

-Si TVN cumpliera efectivamente con su rol, aún asumiendo que debe autofinanciarse, e intentara innovar en su parrilla con programas culturales, de debate, o de entretención que no tienen por qué estar divorciados del gusto popular, porque lo popular no tiene por qué ser ramplón y chabacano; si TVN abriera su pantalla a la producción de los talentos jóvenes que están agrupados en la plataforma audiovisual, si se abriera a la búsqueda de nuevos formatos, lenguajes y temas, y no reiterara una vocación más bien copiona, el estar en cuarto lugar podría ser un dato irrelevante. El problema es que cae al cuarto lugar haciendo la misma televisión que los otros, sin imaginación y sin riesgos, y dejando de lado su mandato de televisión pública. Es decir, no cumple su misión y además lo hace mal.

-¿Dónde, en qué momento, se jodió la TV publica? ¿Qué decisiones políticas llevaron a TVN a esta situación?

-La televisión pública se jodió cuando su directorio se transformó en una instancia de defensa de intereses y cuoteos políticos; cuando dejó de lado su mandato de fortalecer el espacio público con programas culturales, de debate abierto, plural, sin censuras a temas ni vetos a personas ni a ideas. Se jodió cuando se empezaron a cronometrar y a cuotear los discursos e ideas dentro de un espectro estrecho, que no daba cuenta de nuestra pluralidad, diversidad y riqueza cultural. Cuando abandonaron el riesgo por la sandía calada, es decir programas ya probados, muchos de dudosa calidad.

-¿Cuál ha sido tu participación en las discusiones sobre el nuevo proyecto de TVN?

-Como directora del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI), que incluye a la Escuela de Periodismo y la carrera de Cine y Televisión, fui invitada junto a Claudia Lagos, una joven académica, a la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, para hablar tanto sobre la modificación a la Ley de Televisión Nacional, como sobre la televisión digital, tema que expuso Claudia en su calidad de coordinadora del Programa de Libertad de Expresión del ICEI.

-¿Qué corrigen en forma positiva y en qué empeoran las propuestas que se están discutiendo?

-Uno de los cambios planteados en ese proyecto era subir de 6 a 8 el número de integrantes del directorio, y en tal sentido manifesté que era interesante siempre y cuando ese directorio no fuera la expresión de un cuoteo político, sino de la diversidad y pluralismo cultural de nuestra sociedad, incorporando por ejemplo la dimensión regional, la presencia de representantes de nuestros pueblos originarios, de rectores de universidades públicas, de representantes de la industria cultural, etcétera. Ese punto, sobre lo que había aparente consenso, fue rechazado posteriormente, lo que me indica que seguimos en la política del gatopardismo, que todo cambie para que todo siga igual.

-¿Hay alguna idea que modifique efectivamente el sentido actual de la televisión pública?

-Otro cambio estaba en la misión de TVN, donde se ratificaba en el fondo lo que ya está. Allí expresé que TVN, en tanto televisión pública, debía jugar un rol más proactivo en la construcción de una cultura democrática, de una cultura cívica; que la ausencia de debates y de programas culturales indicaban lo contrario, pero seguimos igual.

-O sea, en la vieja política de hacer cambios cosméticos que no modifican la estructura de cuoteo.

-Creo que la metáfora del gatopardismo es justa, más cuando los propios directivos de TVN que fueron a la comisión defendieron que el canal se autofinanciara, y otros modelos de televisión pública como el de la BBC, por citar un ejemplo, no fueron considerados. Pienso que estamos viviendo un momento complejo en materia de clima cultural, debate de ideas, reflexión de país.

-Siguiendo con las metáforas, ¿se podría decir que tenemos una televisión coludida para ofrecer los mismos contenidos con distintas marcas de fantasía?

-Todos nos escandalizamos con la colusión de las tres grandes cadenas de farmacias, que afecta la salud y traiciona la confianza de millones de chilenas y chilenos. Pero nada decimos sobre la colusión ideológica e informativa de los grandes medios de comunicación, que mantienen las pautas noticiosas, recurren a las mismas fuentes oficiales haciendo circular los mismos discursos y dejan fuera la pluralidad y riqueza política, social y cultural de nuestro país. Quiero decir que en materia de monopolios no son sólo las farmacias las que se ponen de acuerdo. Lo que afecta ya no sólo a la salud de nuestra población, sino al alma del país.


Por Juan Sharpe

27 mar 2009

La otra crisis de la televisión

Salida de ejecutivos, maratón de Los Simpsons, despidos y menos rating. No todo es culpa de la crisis financiera internacional. Expertos explican por qué la industria televisiva ha estado tan movida.
Leonardo Núñez

Cuando TVN informó que Vicente Sabatini y Pablo Ávila perdían sus cargos claves al interior del canal, las alarmas sonaron en toda la industria televisiva chilena. Su salida coronaba el complicado escenario que viven estos medios.

Si las aguas ya estaban oscuras para los canales, la crisis financiera profundizó una tendencia: siguió la cancelación de programas, un menor avisaje, merma de audiencia, los despidos y hasta un departamento de prensa reducido al mínimo (La Red). Pero tampoco se puede culpar sólo a la recesión. Para los expertos en industria televisiva, el descalabro en los canales responde a una crisis propia de los medios, que ha afectado con mayor fuerza a la TV.

Lo que hizo la crisis financiera fue evidenciar estos problemas que venían de antes. Por ello el académico de la Universidad Diego Portales, Miguel Paz, considera tardía la respuesta de los canales. "La crisis de la industria era parte de las discusiones de las organizaciones de noticias en todo el mundo", dice el también periodista de "El Mostrador". "Pero en Chile, en áreas como la TV, no se ha tomado suficientemente en cuenta. En los diarios, el análisis es constante".

El académico de la UC, Eduardo Arriagada, dice que la TV es el medio más golpeado por el "tsunami digital": "Para simplificarlo, en los '80 seis de cada diez minutos que la gente dedicaba a los medios estaban dirigidos a TV. En el 2020, no serían más de tres minutos de cada diez".

En sus palabras, la TV abierta dejó de ser "la reina". Hoy debe luchar con una mayor oferta: con más canales y más presencia del cable. "Hay una multiplicación de alternativas", explica este experto en manejo empresarial de los medios. "Además, con el sistema de la TV digital y sus grabadoras, el televidente puede cambiar los tiempos de visita. La gente está consumiendo TV a su manera; la TV que conocíamos ya no es la misma".

A esto responden tantos movimientos en la industria. Los que, a su vez, se reflejan en pantalla. El director de programación de Canal 13, Vasco Moulian, y su propuesta de "televisión flexible" es un ejemplo. Con el maratón de Los Simpsons, el retraso de su noticiero central, las repeticiones de viejos programas y cambios de horario, busca conquistar este público que ya no se reúne en familia a ver "Sábados Gigante".

TVN con dos cabezas "era exagerado"

"Hay productores que han entendido mejor estas señales", dice Arriagada. Lo ilustra con la irrupción de CNN Chile. Los que decían que no se podía financiar un señal con 24 horas de noticias, lo hacían pensando con una mentalidad de televisión antigua. "La CNN de USA nunca ha vendido rating. Lo que vende es una media hora de noticias que repiten 48 veces. Pero te dicen, por ejemplo, que el día lunes hubo 90 mil chilenos de clase alta que vieron un aviso (x del noticiero), porque entraron en cualquier momento del día a ver el noticiero. Cuando entiendes esto así, cambias la manera de hacer TV".

Por eso tampoco le extrañó cuando Mega alargó "Casado con hijos" en desmedro de media hora de noticiario. "Mega rompió los horarios. Y ahora hacen lo mismo los canales grandes", señala el académico. "Creo que Vasco Moulian está entendiendo mejor lo que viene; entiende que no se puede seguir haciendo lo mismo. Antes, un canal grande era el cabrón. Decía, yo soy así y asá. Porque soy el 13. Pero ahora no es nadie. La gente se cambia de canal sin problemas".

Le pasó a TVN con "El Juego del Miedo". Haber tenido realities exitosos asociados a su marca y contar con Carlos Pinto no fue suficiente. Nadie vio el espacio. El público cambió de canal y TVN a sus directores de Programación (Sabatini) y de Producción de Contenidos (Ávila).

"Lo que hizo TVN fue algo muy duro, descabezó al canal. Fue como decir que se da por perdido el 2009", piensa Arriagada. “No es mala idea porque este es un año de mierda. Entonces, para que la María Elena Wood (nueva directora de programación) se ponga las pilas van a pasar cuatro meses. Y como este año Canal 13 está a medio morir saltando, TVN puede aprovechar la oportunidad de hacer una operación que estratégicamente tenía que hacer. Quizás necesitaba personas más modernas y capaces de entender esto y funcionar distinto. Porque tener dos cabezas era exagerado", dice en alusión al amplio poder que tenían Sabatini y Ávila en TVN. Esto obligó a que el director ejecutivo, Daniel Fernández, dirimiera sus diferencias cuando no estaban de acuerdo, según ha trascendido.

Cambiar el modelo o morir

Pero no sólo es la forma de programar la que está cuestionada. También el modelo de negocios de la industria. Ya no basta con tener audiencia. Lo dice Arriagada: "Mega ha aumentado su rating, pero quizás con un sólo tipo de estrato socioeconómico, comercialmente menos atractivo. Por eso es importante tener un modelo de negocios que funcione (...) En eso, quizás, ciertos números de Canal 13 sean mucho más atractivos".

El cuestionamiento al modelo de negocios quedó en evidencia cuando ya no se podía financiar esa TV de grandes estelares. Como traer a Julio Iglesias para tenerlo una noche en "Martes 13". Dice Miguel Paz: "La industria (chilena) está atrasada. Los grandes canales especialmente se están sustentando mucho en sus modelos anteriores de éxito. Todavía piensan en hacer un estelar o que un programa lo van a repetir en el verano. Siguen pensando en los caballitos de batalla que siempre habían funcionado (...) Si hablamos de resultados para capear la ola, ciertamente los canales chicos tienen más posibilidades. Chilevisión tiene muchos menos empleados que Canal 13. Su estructura de costos es más liviana. Son canales más nuevos y más flexibles".

Por ello varios académicos sostienen que el problema de la industria televisiva es estructural. Arriagada: "La crisis hizo más duro el aterrizaje, el guatazo va a doler más. Eso se ve en los diarios también, muchos han debido cerrarse antes de lo que se pensaba. En los canales no va a ser necesaria la misma cantidad de gente. Se van ha cerrar programas y aumentará la licitación de éstos con productoras externas, que no significan un costo fijo para los canales".

El futuro: adiós a las masas, bienvenido los nichos

Frente a un escenario de mayor oferta, los canales van a tener que competir áun más por el tiempo de la gente. Y con sus gustos específicos. "Si antes el modelo del best seller, como dice Chris Anderson en su libro ‘La cola larga’, era lo que se llevaba, el gran programa a lo ‘Martes 13', ahora con los distintos públicos, la audiencia se fragmentó y cada uno ve lo que quiere", dice Paz.

Claro que los grandes hitos continuarán. Como el Festival de Viña o el campeonato mundial, donde se vuelven a juntar todos los chilenos. Pero serán casos puntuales. "Antes se veían muchos los noticieros, más del 79% del público lo hacía al día. Estoy convencido que eso ya no existe. Desde la llegada de CNN, cambió todo. (La llegada) de CNN responde a que hay un mercado distinto", dice Arriagada.

El profesor de la UC también se ve pesimista sobre el futuro de la TV abierta cuando se inicie la TV digital en Chile: "La TV digital europea se está cayendo a pedazos. En Inglaterra, los tres canales privados más importantes pidieron autorización al gobierno para fusionarse. Así de mal están económicamente. No basta multiplicar las señales. ¿Quién financia esas señales? ¿Cómo tú pagas una TV de calidad mínima con 20 canales en una ciudad como Santiago? Quizás no hay recursos para hacerlo".

Miguel Paz, por su parte, proyecta que los canales potenciarán su presencia en Internet: "TVN contrató a Mario Cabezas para que se hiciera cargo de Internet, él le ha dado nuevos bríos a esta área. Y Canal 13 está rediseñando todo su sitio. Eso da pie para pensar que los canales puedan renovarse. Cuánto y cuán rápido, es la pregunta que queda por ver".

A juicio de Arriagada, la televisión en los próximos años va a tener más programas de nicho, más segmentados. "En el fondo, la programación para toda la familia es una programación para nadie. Por eso tiene que cambiar".

26 mar 2009

El terremoto de TVN

Dado que Televisión Nacional es una empresa pública —el canal de todos los chilenos—, permítanme escudriñar a fondo sobre los motivos por los cuales Daniel Fernández, director ejecutivo de la estación, optó por “tirar el mantel”. El lunes pasado removió de sus cargos a ejecutivos claves de la empresa. Y desde que inició su gestión, ha realizado otras reestructuraciones similares a la actual. Sin ir más lejos, el año pasado otros dos ejecutivos de larga y exitosa trayectoria también fueron destituidos. Cabe preguntarse entonces: ¿qué está ocurriendo al interior de TVN?

En televisión mantener el liderazgo es tanto o más difícil que obtenerlo. Es el caso de TVN. Cuando el actual director ejecutivo asumió la dirección de la empresa en 2004, Televisión Nacional todavía era percibida como el canal líder. Contaba con un promedio de rating anual de 9,2 puntos. Sin embargo, en los últimos cuatro años ese rating ha ido bajando hasta alcanzar 7,2 puntos, cifra sin precedentes en la historia del canal. Se podría decir que el director ejecutivo ha tomado decisiones incorrectas sucesivamente. Aun más, pareciera que su gestión no responde a ningún tipo de accountability, dado que el directorio de la empresa no ha reaccionado al respecto. ¿Tendrán conciencia de la fragilidad y gravedad de la situación? Como van las cosas, TVN estará sumida en una crisis irreversible para el año 2012.

La explicación común para justificar el dramático descenso de los ratings es la alta competencia existente en el mercado actual. Sin embargo, este argumento no tiene mayor asidero. Desde inicios de los ’90, cuando la televisión chilena se abre —penetran la televisión privada, el cable y el satélite— se inicia una competencia sin precedentes. Aun así, TVN fue capaz de transformarse en el canal líder. Por cierto, las audiencias y la competencia van cambiando a través de los años. Antes existía una verdadera “guerra” entre TVN y Canal 13. Luego entre Canal 13 y Mega, compitiendo por el segundo lugar. Hoy, el liderazgo es disputado mano a mano entre todos los canales. Quizás por esta última razón se argumenta que la competencia actual es mayor. Si es así, entonces habría que preguntarnos: ¿por qué TVN prácticamente tiene los mismos ratings que los llamados canales “chicos”? ¿Cómo se llegó a esta situación? La respuesta es simple: TVN perdió el liderazgo, razón por la cual su audiencia se desperdigó. En otras palabras: el resto de los canales creció a costa de TVN. El remanente de telespectadores, que era fiel a Televisión Nacional, sencillamente se fue al cable y a internet. La interrogante de fondo es: ¿ por qué TVN perdió su liderazgo?

Para ser líder hay que diferenciarse; tener una identidad propia. Actualmente, TVN no se distingue del resto de los canales; se desperfiló. Su fortaleza era precisamente la variedad de contenidos y formatos, y la difusión de programas diversos en prime time, que contribuían a reforzar su misión como canal público. Sin embargo, se optó por privilegiar las telenovelas y la entretención light. Pero si la misión es representar la pluralidad, la diversidad social y cultural, entonces fue un contrasentido haberse jugado por una programación homogénea. Para confirmar lo dicho, basta comparar con los años anteriores a 2004 los porcentajes de horas dedicadas a cada género y formato de televisión.

Por otro lado, TVN fue incapaz de mantenerse sintonizada con los gustos e intereses cambiantes de las audiencias. Para ganarse a los esquivos telespectadores, es necesario innovar permanentemente. Debe existir afinidad con el público, compartir los mismos intereses y valores, tener una relación estrecha —de amistad, por así decirlo—, para lo cual es fundamental que haya confianza y credibilidad. Sin embargo, cuando se subestima la inteligencia de los telespectadores, cuando se cambian los horarios y la programación en forma arbitraria, cuando se manipulan las expectativas y se repiten los contenidos hasta la saciedad, cuando no se respetan los hábitos de consumo, se rompen la confianza y la afinidad, dos valores esenciales en la comunicación moderna.

Finalmente, pareciera que las autoridades de TVN no han logrado entender que la televisión es un producto intangible, artístico y cultural, cuya materia prima es el talento, la creatividad y la experiencia de sus empleados. Este equipo humano es el capital; el que genera valor a una empresa de comunicación y entretención. Para conducir un equipo con estas características, se necesita tener mucha inteligencia emocional, un liderazgo creativo, empático, y no puramente tecnocrático. Así de simple.

Altamirano, Juan Carlos

18 mar 2009

El controvertido estilo Moulian

Desde que en septiembre asumió como director de Programación de UC-TV, Vasco Moulian ha implementado cambios que han provocado ruido en la industria y visiones encontradas al interior del canal. La semana pasada lanzó sin previo aviso la nueva teleserie en medio de su reality y atrasó el inicio del noticiario central. En el mercado, algunos lo ven como innovador, otros como empeñado sólo en el rating. Al interior de la red católica, le reconocen que varias de sus jugadas han generado jugosos resultados económicos.

Por Paula Comandari

Mercedes Ducci, directora ejecutiva de UC-TV y Patricio del Sol, presidente del Consejo de la red católica.

El 4 de marzo Vasco Moulian (36) se encerró en su oficina, en el cuarto piso del edificio de Canal 13. Eran cerca de las 21 horas y ya no quedaba nadie más allí, excepto los grandes muñecos de la familia Simpson que él instaló en la recepción de su despacho. Justo ese miércoles, Moulian decidió concretar una estrategia que hace días tenía en mente: retrasar el inicio del noticiario, que históricamente ha sido a las 9 de la noche, para darle mayor espacio a la nueva teleserie del canal. Por eso, el director de Programación y Eventos Estratégicos de UC-TV prendió su monitor 12 minutos después de las nueve y siguió minuto a minuto el rating online de Teletrece.

Pasadas las 22 horas, descendió eufórico al primer piso a abrazar a periodistas y editores. Por primera vez, después de dos años, habían sobrepasado a la competencia. No sólo a TVN sino también a Chilevisión, según Time Ibope. Y eso era razón suficiente para celebrar, pese a que su decisión inmediatamente causó ruido en la industria.

En los comités ejecutivos de la mayor parte de los canales se analizó el tema. Algunos tildaron a Moulian de innovador, otros de "perpetuar golpes cortoplacistas". En TVN afirman que con esa iniciativa se pasó a llevar parte de los códigos que tácitamente están acordados para no "caer en una guerra sucia". "Existe preocupación porque se han cambiado las reglas del juego de los noticieros, que son la cara editorial de canales como el 13 y TVN que tienen una misión. Además, con esa iniciativa, se confunde a la audiencia", dice un ejecutivo de la red estatal.

Partir el noticiero con atraso, en todo caso, no era lo primero que hacía Moulian y que sacaba chispas. Desde que asumió el cargo -en septiembre pasado- ha movido distintas fichas con la idea de reinstalar al 13 entre los primeros lugares. Ello le ha granjeado adeptos y detractores. No sólo en la industria, sino que también al interior del canal católico: pese a que allí algunos lo consideran impredecible y obsesionado por el rating, cuenta con la venia del Consejo de UC-TV y de su presidente, Patricio del Sol. "Soy hincha de Vasco. Es un líder brillante y creativo que está desafiando todos los mitos al interior del canal y en la industria de la televisión", dice Del Sol.

En la competencia, sus "jugadas" han causado recelo. Como la que hizo el lunes de la semana pasada, cuando sorpresivamente decidió lanzar -una semana antes de lo previsto- la nueva teleserie "Cuenta Conmigo" en medio del reality "1810". Una fuente de TVN dice que "una vez más se violó una norma que, aunque no estaba explícita, históricamente se ha acordado entre los canales: conocer el día de estreno". Al día siguiente, se decretó "una reunión de urgencia" en la red estatal, donde se decidió lanzar su telenovela ese mismo día. Pese a que, como reconoce una fuente, "no tenían ni siquiera los cinco primeros capítulos editados". En todo caso, en su primera semana "Los exitosos Pells" promediaron 22.7 puntos versus los 16.8 de "Cuenta Conmigo". Fuentes cercanas a Moulian atribuyen que esto se debió al arrastre que en esos días le dejaba la anterior teleserie de TVN, "Hijos del Monte".

Para Moulian, sin embargo, la competencia debe darse como en cualquier otra industria. Siempre les dice a sus cercanos que la televisión es como el retail y que sería ilógico que una empresa le avisara a otra cuándo va realizar una promoción o bajar los precios. Desde su competencia, responden que ése es precisamente su error: "Convertir el canal de la Iglesia en un supermercado".

Televisión flexible

Al interior del 13 afirman que Moulian es impredecible y que hoy es tanto el poder que tiene, que aunque el contenido depende de Mercedes Ducci, directora ejecutiva, es a él a quien se le acercan cuando existen dudas de lo que saldrá en pantalla. Dicen que el ejecutivo se pasea por los pasillos hablando de su único eslogan: "La televisión flexible", como queriendo decir que en el canal cualquier cosa puede pasar.

No pocos critican también que el único interés de Moulian es el rating. El actor anda para todos lados con su BlackBerry, donde chequea a cada rato cómo va la audiencia. Hoy, incluso, prefiere movilizarse con chofer para no perder tiempo y revisar los gráficos del rating que repletan las carpetas que siempre tiene consigo.

En octubre pasado, convenció a las autoridades del canal para reinstalar el sistema del rating online, un "golpe de timón" ya que los altos mandos del 13 eran reacios a la idea: consideraban que era "una herramienta de presión" que terminaba alterando la calidad de los contenidos en pos de impedir la fuga de televidentes. Esta movida también fue vista con molestia por la industria, ya que prescindir de ese dispositivo era otro de los "acuerdos tácitos" entre TVN y UC-TV.

Además, iba aparentemente en la línea contraria que la esgrimida por los propios ejecutivos del canal, quienes han abogado -con mayor fuerza en el último tiempo- por privilegiar lo editorial. Patricio del Sol, sin embargo, asegura que "Vasco está demoliendo el mito de que el rating es incompatible con una línea editorial coherente con los valores de la Universidad Católica". Y han sido los propios directivos del plantel estudiantil quienes han aplaudido la gestión del canal el último tiempo.

Entre realities y Los Simpson

Quienes conocen a Moulian aseguran que se ha "empoderado" porque es un hombre que ha sabido formar y liderar equipos. De hecho, fue él quien generó un trío conformado por él a la cabeza y secundado por Alejandro Santelices, gerente de Producción, y María Ester Roblero, editora general de contenidos. Dicen que esta última -ex editora de "Hacer Familia"- es su "cable a tierra" y que el propio Moulian la eligió para el cargo. "Optó por alguien completamente opuesto a él, porque sabe que él se mueve por el rating", explica una fuente de la estación.

Precisamente fue este trío quien convenció a los ejecutivos de que los realities debían permanecer en la parrilla, algo que entonces la UC cuestionaba porque eran programas que se "alejaban de la línea editorial". Pero Moulian pensaba lo contrario. A fines de septiembre, se reunió a almorzar con Mercedes Ducci para persuadirla de que un reality era la solución para los tiempos de crisis: según fuentes de Canal 13, en 2008 se registró una disminución de 5% en los ingresos publicitarios de la industria, respecto al 2007, y se pronostica que para el 2009 la merma podría empinarse incluso al 15%.

Moulian le contó a Ducci que su idea era trabajar un reality de época, asunto que fue rechazado por la mayor parte de los altos ejecutivos del canal. Pero él impuso su punto de vista y "1810" se lanzó en enero. Hoy todos reconocen el acierto. "Ha sido un éxito total que nos salvó en momentos en que nuestro presupuesto estaba completamente alicaído. En sólo dos meses hemos logrado $2.000 millones en ventas publicitarias. Cada capítulo cuesta cerca de $ 25 millones y el promedio de recaudación es de $ 120 millones", dice una alta fuente del canal.

Otra de las jugadas de Moulian tuvo que ver con Los Simpson. Tras el fracaso de "Don Amor", una de las teleseries más caras del 13 y que registró pérdidas por $ 2 mil millones, la preocupación era total: no tenían recursos para una teleserie en el segundo semestre. Moulian propuso entonces transmitir estos famosos dibujos animados. Hubo rechazo inicial, pero ganó la batalla. Según un ejecutivo del canal, transmitir una hora de la serie cuesta $1,5 millón, y los ingresos por publicidad en esos 60 minutos asciende a $ 12 millones. Por eso, a nadie le extrañó que para el Festival de Viña el ejecutivo se paseara con una credencial que tenía el nombre de Homero.

Con humor

En el verano, Moulian se percató de que los "televisores encendidos" se registraban mayormente a las 22.40. Entonces decidió atrasar el programa de las 22 ("Hit, la fiebre del karaoke") e incluyó antes "un recocido" con antiguos programas de humor. La crítica de la competencia fue despiadada. "Dijeron que era una vergüenza, pues ensuciaba la pantalla con propuestas añejas", dice un cercano a Moulian. Él, una vez más, hizo oídos sordos.

Según una fuente del canal, desembolsaron $ 3.000 por cada cinta de estos programas, y cada uno de ellos les generó $10 millones. En el círculo de Moulian dicen que con esa estrategia no sólo consiguió buenas cifras, sino que "obligó" a la competencia a imitarlo: después de la aparición de "El 13 y tú", Chilevisión, Mega y TVN inauguraron espacios de humor: Chilevisión Humor, Lo Mejor del Humor de Mega y Pa la Risa, respectivamente.

Pese a los positivos resultados, muchos siguen mirando a Moulian con suspicacia. "Me pregunto hacia dónde está apuntando hoy el canal. Estas últimas iniciativas indican que hay una incapacidad de generar propuestas innovadoras. Sólo concretan tácticas que lo único que producen es dañar la imagen y la marca del 13", dice un experto en televisión.

Desde Mega, además, le bajan el perfil a las "innovaciones" de Moulian. Afirman que ellos han utilizado similares estrategias desde hace mucho tiempo: hace 18 años, por ejemplo, que exhiben "El Chavo del 8", han eliminado programas de un minuto para otro por la baja audiencia y cuando Patricia Guzmán era editora de prensa establecieron un noticiero de 45 minutos, que comenzaba a las 20.30. "No estamos sorprendidos para nada", dicen en Mega.

En el Consejo del 13 -poco acostumbrado a estos cambios drásticos- señalan que aunque apoyan las acciones de Moulian, existe temor. Un consejero afirma que "la idea es probar, pero no estamos convencidos de que improvisar sea una estrategia que, a largo plazo, no dañe la línea editorial. Estamos evaluando, aunque hasta la fecha las personas que llaman para reclamar son las mínimas. No hay un rechazo explícito de la audiencia a estos cambios. Y el rating se ha disparado". De hecho, a lo que va del año, la estación católica, según Time Ibope, va primero.

Contra la corriente

La semana pasada, en varias de las reuniones, los ejecutivos de Chilevisión analizaron las controvertidas movidas de Moulian. Pese a que uno de ellos afirma que en esta industria hay total libertad de movimiento, coinciden en que "estas iniciativas sólo sacan ventajas a corto plazo, porque independiente de esta 'guerra armamentista' es la calidad de los contenidos la que manda".

Un experto de la industria, en todo caso, afirma que "la contraprogramación" -programar contra la lógica establecida- es una tendencia que ha existido siempre en el canal, incluso en la época de Eliodoro Rodríguez: "Él trasladó las teleseries que siempre se exhibían después de almuerzo a la tarde. Eso fue audaz y muchos lo criticaron, lo que demuestra que Vasco tiene una sensibilidad moderna y está generando cambios en una industria considerada intocable". Otro especialista en TV agrega que TVN también ha "contraprogramado": sorprendió a la industria el 2004 cuando lanzó "Ídolos", su primera telenovela nocturna. "Y con todas ellas ha percibido suculentas ganancias económicas", dice.

En UC-TV, cada uno de los cambios que ha perpetrado Moulian le ha generado nuevas responsabilidades. Por ejemplo, trabajar mano a mano con Luis Sepúlveda, gerente comercial de la estación. "Muchas veces los avisadores no querían pagar porque sus productos no salían a la hora indicada, pero han entendido que los cambios son provechosos para ellos", dicen en el 13. Para excusarse, Moulian les ha dicho a sus cercanos que cada pieza que mueve se debe a que hay un cambio de hábito en la audiencia. "Que la gente llega más tarde a su casa, que el Transantiago, que el estrés", suele repetirles el ejecutivo. Por ello, dicen, decidió que de ahora en adelante insistirá con la idea de comenzar siempre el noticiario a las 21.10.

6 nov 2008

TVN: Si no existiera, habría que inventarla


Sabatini Downey, Vicente
Jueves 06 de Noviembre de 2008

La transición a la democracia en Chile ha sido reconocida como exitosa en todo el mundo. Los avances conjuntos logrados en política, economía, sociedad y cultura están a la vista y plantean nuevos desafíos a partir de lo alcanzado. Uno de los logros de la transición chilena ha sido la televisión pública, que ha permitido consolidar un modelo único a nivel internacional: un canal del Estado, autónomo, diverso e independiente; un Directorio representativo, plural e independiente; un canal autofinanciado, con misión y que contribuye a reforzar la identidad nacional y a unir al país, un canal responsable de más del 40% de la programación cultural de toda la TV abierta del país (2007)… Es tan grande el éxito de la televisión pública que nos hemos acostumbrado a algo impensable en otros países: TVN es el canal líder de la TV chilena.

Pero evidentemente los tiempos cambian y hay que adaptarse a los nuevos desafíos. Y como TVN es el canal de Chile, son muchas las voces que sugieren hacia dónde debe ir la televisión pública para seguir siendo líder. Algo de eso hay en las columnas de opinión de Juan Carlos Altamirano, ex director de programación de TVN, quien reflexiona sobre el futuro del canal, hoy sometido a la competencia permanente de una industria con seis canales de televisión abierta y decenas de canales de televisión pagada. Esto implica que quedó atrás la época del duopolio de TVN y el Canal 13 que recuerda Altamirano, y ahora la oferta es mucho más competitiva. Pese a este nuevo escenario, los resultados demuestran que TVN tiene la mayor cercanía y aceptación de los chilenos, con un liderazgo consistente en el tiempo.

En este contexto, es válida la pregunta respecto de cuál es el centro de gravedad de la televisión pública.

Y como las opiniones deben objetivarse y el análisis debe ser serio y desapasionado, es bueno analizar lo que dice la encuesta de atributos de marca realizada este año por la empresa Cadem. Para un número significativo de chilenos, TVN es por lejos el canal que mejor representa a todos los chilenos, es un espacio que identifican como pluralista y cercano. En cuanto a su programación, se lo identifica como el canal que exhibe la mayor cantidad de programas culturales. Otro atributo de la programación de la televisión pública que las audiencias destacan es precisamente la diversidad de su oferta. En esta misma línea, nos reconocen como el canal que tiene los mejores matinales, programas de reportajes, telenovelas nacionales, estelares y deportes. Todos estos datos permiten afirmar que TVN tiene una programación diversa que satisface a distintos grupos de la sociedad en cuanto a contenidos y formatos.

En el mismo estudio, cuando a los encuestados se les preguntó qué canal tiene el mejor noticiero central, el resultado fue TVN. Claramente el canal público es el primero en la industria gracias a que “24 horas central” sigue liderando, al igual que todo el 2008, el rating a las 21:00 hrs.

Más allá de la sana discusión sobre TVN, es muy necesario recoger y validar la opinión que tienen los chilenos y chilenas sobre su televisión pública. Y esa opinión valida que el modelo de la televisión pública nacional de Chile es uno de los logros de la transición a la democracia de Chile, porque une al país, lo fortalece y lo representa.

Por el solo hecho de ser el canal que mejor representa a los chilenos, si no existiera, habría que inventarlo.

23 oct 2008

TVN Propiedad del Estado

CANAL DEL ESTADO.
Ayer caí casualmente en el Canal 7 o «Nacional», propiedad del Estado, y anunciaba para la noche un programa completo sobre un hijo violador de su madre.

Me entretuve recordando las últimas iniciativas del mismo canal que han provocado «impacto»:

-La teleserie sobre un terrateniente del siglo que pasó, explotador y (¡otra vez!) violador. Tema viejo y resobado, pero que han podido tratar con dignidad la novela (Gran Señor y Rajadiablos, de Eduardo Barrios... hace sesenta años justos) y el cine (Julio comienza en Julio... hace treinta).

De la teleserie del 7, como de cualquier teleserie, nada era rescatable, salvo quizás la filmación. «Argumento» de radioteatro de los años 40.

Personajes planos e inverosímiles, de sentimientos huachacas y diálogos ridículos. Música, o sentimentaloide o efectista.

Actuación... ¿qué actuación cabe, con los elementos anteriores, y teniendo además que cerrar cada libreto diario alguna truculencia que deje a su protagonista en foto fija y con una mirada de espanto?

Y por fin —es el Estado el que nos entretiene— sexo, mucho sexo explícito y ahora además brutal, y una violencia récord: siete personajes muertos a mano armada en el último capítulo.

-La «elección» del «mejor chileno», ganada estrechamente por Salvador Allende sobre Arturo Prat. No ha sido esto lo importante. De ser inverso el resultado, los vicios de la «elección» hubieran sido exactamente los mismos.

A saber: la ninguna seriedad del programa —copiado de un modelo extranjero, por supuesto... NINGUN «éxito» de nuestra TV deja de ser copia—; la forma irregular y manipulable de la selección de los candidatos, y de las votaciones; y —sobre todo— el nivel no primario, sino parvulario, de la presentación, defensa y crítica de las distintas postulaciones. Tan bajo, que en un desayuno con los participantes el Canal les sugirió mediante un memo los «cargos» contra los respectivos candidatos, alrededor de los cuales giraría el debate de TV. Y así se discutiría si Allende era ebrio y «ñoña» la poesía de Gabriela Mistral; si el heroísmo de Prat fue un montaje propagandístico, etc.

Es cierto que algunos de los presentadores de candidaturas superaron (no era difícil) el nivel propuesto por Canal 7, pero no pudieron alterar la disparatada estructura global del programa. De este modo, se convirtió en una chacota lo que hubiese podido ser un análisis serio y pluralista, sin «competencia» ni farándula, de quiénes han sido los mejores chilenos. Algo propio del Bicentenario y del canal que dice ser de todos nosotros.


De estos recuerdos inmediatos pasé al de otros «impactos» anteriores del mismo canal: una cárcel de mujeres, donde todas las presas y las gendarmes eran sádicas, o lesbianas, o ambas cosas... un señor que cortaba en pedazos a la gente con una motosierra... unos caballeros y damas de «treinta» (años) que se acostaban indiscriminadamente unos con otros, hasta que se agotaron los cruces posibles y terminó la serie...

¿Quién se acuerda de nada de esto?

¿Quién se acordará mañana del «mejor chileno» y del perverso hacendado?

¿Qué valor social, cultural o aun de entretención razonable han tenido tantos esperpentos?


Al obvio daño de formación que ellos producen en niños y adolescentes el Canal responde, muy serio, que transmite sus engendros en horario de adultos, siendo de responsabilidad paterna que —a esa hora— no los vean los menores de edad. ¿Nos hemos detenido a sopesar la insensatez de este argumento? «Reparto cocaína gratis —dirá mañana el Estado—, pero sólo en la calle y después de las diez de la noche. Si la reciben menores, culpa es de los padres por no tenerlos acostados en su casa».


El Canal se jacta, también, de sus transmisiones culturales. Son mínimas y, salvo honrosas pero pocas y espaciadas excepciones —los programas del cineasta Ruiz, por ejemplo—, irrelevantes. Viajes exóticos con comentarios superficiales, o programas «envasados» de las mismas características, y una preferencia por el escándalo y (sorprendentemente) por la irreligiosidad anticatólica.


¿Noticiarios?

Los mismos de los otros canales: política menuda, crímenes y en general violencia, fútbol y un paupérrimo servicio exterior.


Hay que repetir la reflexión de siempre. La culpa de todo lo que precede no la tienen quienes producen el Canal 7. Se les exige autofinanciarse, y para ello tienen que ser comerciales, ganar avisos, obtener el «rating» que atrae éstos. Para lo cual hacen lo que hacen todos, en todo el mundo: TV/chatarra.

La pregunta, entonces, es otra: ¿para qué necesita el Estado de Chile hacer TV/chatarra?

La obvia respuesta: para nada.

Y la conclusión, la de siempre: si el Estado de Chile requiere (lo que es muy discutible) una TV propia, «pública», «nacional», auténticamente cultural, etc., ésta no puede ser a la vez TV comercial: debe ser subsidiada.

O subsidiarla, o venderla y gastar la plata en algo útil.

¿Intervención o Autorregulación?

Con el colapso del sistema financiero el tema de las regulaciones vuelve al tapete. Como suele ocurrir con la historia, ahora el péndulo parece dirigirse al lado contrario: a la intervención estatal. George Soros, el gurú de las altas finanzas, afirma que “los gobiernos tienen que reconocer que los mercados no se corrigen por sí solos”.

Vale decir, que falló la autorregulación. Más allá de la tragedia que esto implica (la cuenta del despilfarro la tendremos que pagar todos), es posible sacar alguna lección para la economía real. Pienso en el tema de las regulaciones en el mercado de la televisión.

En esta industria, cuando se pierde la capacidad de autorregularse —buscando rating y éxito fácil—, se impone la ley del garrote, ejercida por el Consejo Nacional de Televisión. No obstante, el CNTV prefiere amonestar antes que sancionar. Nuestro sistema televisivo se basa más bien en la autorregulación. Sin embargo, no siempre es así.

El gobierno ha anunciado que dentro de las próximas semanas se enviará al Parlamento una nueva ley para “mejorar” el funcionamiento de TVN. Es cierto que la introducción de la era digital plantea nuevos desafíos y dilemas al marco legal que la regula desde 1992. No obstante, también podemos constatar que detrás de esta nueva ley la clase política está empecinada en pasarle la cuenta. Ha habido un descontento creciente y transversal con su desempeño como canal público.

Esta molestia tiene su fundamento. Algunos ejecutivos de TVN a veces olvidan la misión que debe cumplir como canal público del Estado. Quizá la crítica más relevante es que perdió su centro de gravedad: que su programación es uniforme, no tiene diversidad de contenidos y formatos; que ha sido incapaz de diferenciarse de la competencia privada; que no tiene identidad propia que le permita liderar la industria. Incluso, el secretario general de la Presidencia sostuvo en la inauguración del último seminario internacional convocado por el CNTV que, de no corregirse el modelo, él sería el primero en estar dispuesto a su privatización:

¿Cuál es el objeto de mantener un canal de propiedad del Estado si no es capaz de representar la diversidad de gustos y demandas que el pluralismo del país exige?

El modelo actual de TVN está basado en tres pilares.

Primero, se le exige ser un canal pluralista, de servicio público, que represente la diversidad social y cultural; que tenga audiencias masivas y llegue a todos los chilenos.

En segundo lugar, debe ser una empresa pública, independiente del gobierno y los poderes “fácticos”.

Tercero, para garantizar esta autonomía, el gobierno está inhabilitado para subsidiar su gestión. Debe autofinanciarse, ser una empresa competitiva dentro del mercado, con todos los derechos y deberes de una empresa privada.

Para que esta estructura no se derrumbe, hay que equilibrar muy bien estos tres pilares, los cuales implican intereses diferentes, que a veces se contraponen. En este punto, la autorregulación es fundamental; especialmente, si no existe un accountability público, que supervise la gestión del gobierno corporativo de TVN.

Aun más, conjugar estos tres principios no es tarea fácil, sobre todo cuando existe una competencia desatada. A modo de ejemplo: el desafío de tener costos bajos sin afectar la calidad requiere de una política de autorregulación especialmente sensitiva. Si por el contrario, se postergan la misión pública, la calidad y la diversidad de los contenidos, para mostrar una gestión económica exitosa a fin de año, el equilibrio se rompe. Cuando esto ocurre, suele abrirse el camino para que el bisturí sea remplazado por el hacha. Posiblemente estamos ad portas de ello.

El directorio de TVN no deja de tener una cuota alta de responsabilidad, pues precisamente su función es exigir accountability a la administración, con el objeto de velar por el cumplimiento de la misión y la línea editorial.

La autorregulación debe ser considerada como un bien de gran valor, que además está en cuestión. Por consiguiente, se le debe cuidar con ahínco; los actores de los diversos mercados deben actuar sin arrogancia, con mucha responsabilidad social y conciencia. De otro modo, se deja la puerta abierta para que la intervención y los excesos de regulación sean necesarios y justificables. Cosa nada positiva, a lo menos dentro de la televisión.
Así de simple es la lección que podemos sacar de la crisis actual.


Altamirano, Juan Carlos

14 oct 2008

Canal 13 Sigue Cruzada por Instalar Poder Católico

Luego de 36 años ligado a UC-TV Ricardo de La Fuente abandona casa televisiva

Hace dos años era uno de los hombres más importantes de la estación católica. Hoy ya no está. El ahora ex ejecutivo presentó su renuncia que se enmarca dentro de varios cambios que en el último tiempo ha tomado la dirigencia de UC-TV.

En 1987 De la Fuente fue uno de los responsables de la visita de Juan Pablo II a Chile.

En el seminario internacional sobre regulaciones a la televisión realizado hace algunos días en el Hotel Radisson, Ricardo de la Fuente se veía contento. En los pasillos bromeaba con el presidente del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y le comentaba al periodista Felipe Pozo lo cómoda que era su función de gerente de regiones, puesto en el que se desempeñaba en Canal 13.

"Es muy agradable, se trabaja sin presiones", decía sonriente. Cuando se retiró, los comensales que se quedaron en el café hablaron de la buena voz que tenía el ejecutivo y recordaron su faceta de compositor y de ganador del Festival de la Canción de Viña del Mar en 1981 con la canción "Ay, Fernanda".

Sonrisas y corte.

Hasta ese minuto De la Fuente tuvo una carrera prolífica y dúctil en la estación católica, desempeñándose como director de televisión, gerente de producción, gerente de eventos especiales y director general del mismo Festival de la Canción de Viña del Mar. Antes incluso fue uno de los principales gestores de la televisión educativa, siendo Teleduc uno de sus productos insignes.

Pero ahora habían pasado muchos años, y pese a haber sido uno de los poderosos de la estación, parecía necesitar menos de esa presión agobiante por lo que el tema regional le venía como anillo al dedo. Sin embargo, ayer otro remezón sacudió las paredes de UC-TV. De la Fuente presentó su renuncia.

"SOY UN HOMBRE RESERVADO"

Un quiebre que ratifica que la dirección de Canal 13 está mutando a consolidar una nueva identidad, necesariamente adoctrinada con la Iglesia. Y más allá de las bendiciones y agradecimientos por los años de servicio del comunicado de trece líneas que redactó la estación, hay preguntas sin respuesta. ¿Dónde no encajaba De la Fuente? ¿Cuál es la interna de esta salida?

Ricardo de la Fuente contesta el teléfono. "La verdad es que soy un hombre reservado, y prefiero mantenerme así. Las condiciones de mi salida son privadas y no voy a decirlas y el canal tampoco", explica. Pero también dice que está de acuerdo con el comunicado interno que redactó "junto" al canal católico. Aclara eso sí que "no hubo presiones" para salir, primero, del Festival de Viña del Mar. "Después de 6 años me pareció prudente". Y luego de 36 años de gestión, en distintas áreas, de su casa televisiva.

Según una fuente que trabajaba directamente con el gerente de regiones, los elementos que determinaron su partida se fueron dando de a poco. Sin embargo, hace dos semanas que la situación parecía reventar por el lado del ejecutivo. "No tenía planificada su renuncia. Pero le fueron imponiendo condiciones", dice. Una de ellas fue, por ejemplo que luego de ser el encargado de tomar las decisiones eclesiásticas, le hicieron tomar vacaciones antes del Tedéum. Esas decisiones pasaron a manos de María Ester Robledo (actual editora de contenidos de la estación). La imposición (incluso expuesta en una misiva hacia sus funcionarios que ejemplificaban el cambio editorial) no cayó bien.

En concreto el consejo de la estación ha tomado un mayor protagonismo, pero sobre todo se ha producido un acercamiento a la Universidad y a la Iglesia. La tendencia editorial quiere recuperar los valores católicos. Por eso, uno de los motivos de que el presidente del consejo, Pablo del Sol tenga su oficina en el cuarto piso, muy cerca a la de Vasco Moulian, aunque no tanto como la de Mercedes Ducci, que está exactamente al lado del director de programación.

Los que no están muy de acuerdo con ese cambio editorial han salido. Ayer, el equipo que trabajó con De la Fuente fue despedido por completo, mientras él se dedicará a la docencia como profesor de TV y decano de la Facultad de Comunicaciones, no en la Universidad Católica, sino que en una entidad privada.


5 oct 2008

Cartas al Director

Dado el nivel de nuestra actual televisión, que se esfuerza en priorizar la cultura y la creatividad, me permito sugerirles a los directivos de sus canales algunos temas para producir en esta temporada:

1. Prostitución a domicilio. Ahora con pago de cualquier tipo de tarjetas de crédito.

2. Moteles, con exclusivas cámaras ocultas.

3. Pederastas, con imágenes impactantes de este comercio.

4. Damas de compañía para ejecutivos. Una nueva industria.

5. El sexo simulado en lobbys de hoteles cinco estrellas.

6. Homosexualidad de camioneros. Lugares que ocupan.

Esto por el momento. Espero que este modesto aporte signifique un crecimiento importante de sintonía.

JAIME CELEDÓN



La TV se mueve por la lógica del mercado y también está sufriendo una crisis, asimilable a la subprime. En este caso, en vez de hipotecas, se trata de contenido audiovisual.

Al igual que para los bancos los negocios serios y sustentables ya no resultaban suficientes para satisfacer sus necesidades de lucro e inventaron, por lo tanto, las hipotecas subprime y los consecuentes bonos basura; a la TV ya no le renta vender contenidos constructivos, educativos e informativos. Para ser más preciso, no es que no le rente: simplemente nadie los compra, o mejor dicho, nadie los auspicia.

Por lo tanto, para captar auspiciadores, hay que ofrecer basura. Auspiciadores nunca faltarán.

La crisis económica traerá —más para bien que para mal— regulación, entendida como claras reglas del juego, o sea, un rayado de cancha más preciso.

El problema, para el caso específico de la TV, es que de la regulación a la censura hay un corto trecho.

Alberto Mayer Ueberrhein