25 ago 2008

La Eterna Disyuntiva de Canal 13

Nuevamente Canal 13 intenta corregir su rumbo. Esta vez le corresponde a Patricio del Sol, presidente de Consejo, entregar los nuevos lineamientos que regirán a UC-TV. Sin embargo, en este proyecto no hay nada nuevo bajo el sol. Desde el fallecimiento de don Eliodoro Rodríguez en 1998, los sucesivos directores ejecutivos han planteado los mismos objetivos. Si bien los términos y lenguaje han ido cambiando, en lo sustantivo se mantiene el mismo discurso.

Por cierto, todos los directores han reafirmado la misión y la línea editorial: promover y ser más coherentes con los valores de la Iglesia Católica. También, todos los directores se han propuesto establecer una relación más estrecha y fluida con la universidad. El objetivo siempre ha sido que ésta juegue un papel más activo, tanto en el desarrollo estratégico como en la supervisión del canal.


Cada nueva administración se ha propuesto restablecer las confianzas y el espíritu de equipo. Todas han buscado, por diferentes caminos, crear el liderazgo que tanto se echa de menos. Y, dada la caída de los ingresos, cada nuevo director se ha planteado revertir la situación y transformar nuevamente al 13 en una empresa rentable. Todos se han propuesto tener una programación masiva —que obtenga buenos rating, pero sin sacrificar la línea editorial— junto con desarrollar programas de calidad. Han contado con múltiples asesores para conseguir estos objetivos, han aplicado diversas reingenierías intentando introducir los últimos modelos de gestión, además de recoger la experiencia de grandes cadenas internacionales, como la BBC, etc.


A pesar de estos esfuerzos y buenas intenciones, el hecho concreto es que Canal 13 no ha logrado superar sus estados continuos de crisis. Sería injusto no reconocer que cada administración ha realizado cambios, unos más relevantes que otros. La actual resalta las utilidades conseguidas el año pasado después de varios años en rojo. No obstante, todos los canales tuvieron resultados positivos, y lo normal es que toda empresa aspire a lo menos a autofinanciarse. La triste verdad es que Canal 13 ocupa el tercer lugar en los rating y está muy lejos de tener una programación de calidad. No está conectándose bien con las audiencias, y eso es grave, pues, entonces difícilmente podrá cumplir con su misión.


El tema de fondo, a mi juicio, es que no se ha podido resolver una contradicción vital: ser un canal de televisión universitario, con una misión católica, que a su vez debe ser comercial, con vocación masiva y popular. Esta dicotomía se ha expresado a través del tiempo. Para poner un ejemplo actual, la telenovela «Lola» ha sido alargada más de una vez por razones comerciales. Sin embargo, pocas veces se ha visto un contenido que transgreda tan profundamente los valores que promueve la Iglesia. El tema de una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre no es tan inocuo como parece. Cuando los niños ven a diario y durante meses a un personaje que cambia de género una y otra vez, terminan por naturalizar en sus mentes esta ambivalencia sexual. Al punto, de que Lola/Lalo se ha convertido en un personaje bastante patética/patético. Dado que esta ambigüedad sexual es asumida por la historia en forma natural, desde el punto de vista de la Iglesia estamos frente a una de sus peores pesadillas: el relativismo moral. Aun más, aparentemente este tema no ha molestado a la universidad. En cambio, sí condenó una publicidad en que el personaje principal aparece embarazado. ¿Quién entiende?


El tema de fondo es que contenidos como “Lola”, al igual que otras representaciones que cuestionan la línea editorial de Canal 13, deben ser incluidos en su programación, pues de otra forma quedaría sin rating y desfinanciado. Sin embargo, la actual administración pretende reforzar el control editorial con el objeto de ser más consecuente con la moral que defiende la Iglesia. Me temo que esta vieja estrategia terminará siendo un búmeran, como suele ocurrir con este tipo de medidas.


La verdad es que la televisión abierta y comercial es un animal indomable. Los telespectadores y el mercado terminan siempre teniendo la última palabra. O bien, como dice la Biblia, no se puede servir al mismo tiempo a Dios y al dinero. No al menos con la estructura presente que tiene UC-TV.
Quizá lo más sabio sería seguir el ejemplo de la Universidad de Chile: vender o arrendar la concesión.

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